Según el Código Alimentario Argentino, por Té genéricamente, se entiende exclusivamente el producto obtenido por el procesamiento conveniente de las yemas, hojas jóvenes, pecíolos y tallos tiernos de la especie Camellia sinensis L.
El Té verde, es el que corresponde al producto obtenido por calentado, enrulado, secado de las yemas, hojas jóvenes, pecíolos y tallos tiernos sin que hayan experimentado ningún proceso de fermentación.
El té verde contiene -entre otros compuestos- bases xánticas, principalmente cafeína que actúa como estimulante del sistema nervioso, inhibiendo el sueño y reduciendo la sensación de fatiga. Se prescribe para contrarrestar la migraña, la somnolencia y la fatiga mental.
Por otra parte, la teofilina (y en menor medida la cafeína) genera un aumento de la frecuencia y gasto cardíaco y coronario. Es un conocido broncodilatador prescrito para relajar el músculo liso de los conductos bronquiales en el tratamiento del broncoespasmo bronquial, en la bronquitis y en el enfisema.
Otra metilxantina que se encuentra en el té es la teobromina. Esta actúa como diurético, vasodilatador, estimulante cardíaco y relajante de la musculatura lisa.
El té verde posee además una serie de compuestos llamados flavonoides -también conocidos como Vitamina P (quercetol, kenferol, miricetol). Estos compuestos son esenciales en la absorción y metabolismo del ácido ascórbico (Vitamina C) y aumentan la resistencia capilar (acción vasoprotectora). Estos compuestos se pierden de manera significativa durante el proceso de elaboración del té negro (recordar fermentanción). El agregado de leche a la infusión no afecta la normal absorción de los flavonoides.
Posee otro tipo de polifenoles llamados catequinas, entre los que se distinguen: epicatequinas, epicatequina gallate, epigallocatequinas y epigalocatequin gallate. Diversos estudios han comprobado que una de las catequinas del té verde (epigalocatequin gallate) posee acción inhibitoria sobre la actividad de la uroquinasa, enzima necesaria para la reproducción de los tumores cancerosos.
Experimentos in vitro sugieren que el consumo regular de té verde disminuye los niveles de colesterol LDL.
Muchos de los efectos benéficos del té verde son los mismos que ofrece el té negro, también presenta prácticamente las mismas contraindicaciones (vale recordar que ambos tés son el producto de una misma planta procesada de distinta manera). El hecho destacable es que el té verde presenta ciertas características diferenciales, por ejemplo propiedades anticancerígenas, que hacen que sea preferible optar por éste en lugar de consumir café o té negro.